Nueva York, 22 de julio (EFE).- El juez federal encargado del caso del expresidente venezolano derrocado, Nicolás Maduro, y su mujer, Cilia Flores, propuso este miércoles que el juicio comience el 1 de junio de 2027, una vez que se resuelva la solicitud de inmunidad que la defensa tiene previsto presentar, en una vista en la que ambos acusados se mostraron más serios que en comparecencias anteriores.
El político venezolano, aunque más delgado, se le veía con buen aspecto en una sala del tribunal situada en la planta 23 del juzgado federal del Distrito Sur de Nueva York, donde se divisaba al fondo el ‘paisaje urbano’ de la Gran Manzana, repleta de periodistas, ciudadanos curiosos y expertos jurídicos.
Maduro, que sigue luciendo su característico bigote y su cabello ligeramente canoso —aunque mejor cortado que la última vez—, llegó caminando con normalidad y con ni rastro de la cojera que había mostrado en las vistas anteriores.
Flores también tenía mejor aspecto que en las otras sesiones. Llevaba el mismo uniforme de color caqui que su marido, con el pelo teñido, una coleta y gafas.
Un juez que volvió a dar muestras de cansancio
El que sí entró cojeando fue el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, cuya voz volvía a denotar cansancio y le costaba proyectarla, lo que le obligó en más de una ocasión a hacer una pausa para beber agua.
Estas dificultades han reavivado las dudas entre algunos expertos jurídicos sobre su capacidad para llevar a cabo un proceso que se prevé largo y de alta complejidad técnica.
Hellerstein, nombrado en 1998 juez del Distrito Sur de Nueva York por el expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton (1993-2001), es especialista en casos complejos y de gran repercusión mediática, y se ha encargado de procedimientos relacionados con delincuencia organizada y delitos transnacionales.
Un juicio supeditado a la solicitud de inmunidad
En la vista, que duró menos de 20 minutos, se esbozó un calendario preliminar para el proceso judicial de Maduro y Flores.
Hellerstein propuso que el juicio comenzara el 1 de junio de 2027, tras dos bloques de alegaciones en los que la defensa solicitará la inmunidad para los acusados, según la propuesta presentada por la Fiscalía horas antes.
Barry Pollack, el abogado principal de Maduro —que también ha representado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange— anunció que, durante la primera ronda de mociones, solicitarán la inmunidad para los acusados, alegando que él actuaba en calidad de Jefe de Estado y ella como Primera Dama en el momento de su detención.
Con ese argumento, el equipo jurídico del líder venezolano propuso que las mociones se dividieran en dos, ya que, en su opinión, si se acepta la inmunidad, no debería someterse a la segunda fase, en la que la Fiscalía presentará todas las pruebas de la investigación ya concluida.
El juez concedió a la Fiscalía un plazo hasta el 15 de noviembre para recabar todas las pruebas clasificadas y fijar el inicio de los alegatos orales de la defensa para dos días después, el 17 de noviembre.
Las partes aceptaron la fecha provisional, pero los abogados de Maduro dejaron abierta la posibilidad de solicitar una prórroga.
“Que hablen”
Durante la vista, se vio a Maduro tomando notas y, una vez levantada la sesión, conversó con sus abogados defensores antes de abandonar la sala.
Mientras se disponían a sacar a los acusados de la sala, el juez intervino para que dejaran que Maduro hablara con Pollack.
“Dejemos que hablen,” —dijo Hellerstein en varias ocasiones, dejándoles conversar durante varios minutos.
Una vez finalizada la conversación, Maduro se levantó para que lo acompañaran a la salida y, antes de abandonar la sala, saludó con la mano a las personas que estaban sentadas en la tribuna, junto a su equipo de abogados.
Tanto Maduro como Flores se declararon inocente ante el juez el 5 de enero, cuando comparecieron ante la justicia de Nueva York.
Maduro se enfrenta a cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que Flores está acusado de delitos relacionados con importación de drogas y posesión de armas.
Sarah Yáñez-Richards y Esteban Capdepon Sendra

